¿Pan demasiado denso? - Esta es la razón

Pan demasiado denso

Hornear pan puede parecer sencillo. Necesitas los ingredientes más comunes para hornear una barra de pan: agua, harina, sal y levadura. 

Sin embargo, aunque hornees pan con regularidad y tengas conocimientos avanzados de panadería, nunca sabes qué puede salir mal. Uno de los problemas más comunes al hornear pan es cuando el pan sale demasiado denso.

¿Por qué el pan es demasiado denso? La razón más común por la que el pan sale demasiado denso es el uso de harina con bajo contenido en proteínas. Si tu pan es denso y pesado, puede que también hayas añadido demasiada harina o que hayas preparado la masa en un ambiente frío o demasiado caliente. 

En este artículo, aprenderás por qué tu pan sale denso y pesado y qué puedes hacer para que sea ligero y esponjoso. 

Índice

¿Por qué mi pan es tan denso y pesado?

Si tu pan ha salido demasiado denso y parece un ladrillo, no lo descartes y empieza a hornear uno nuevo con el mismo proceso. Es importante entender de dónde viene el problema para evitarlo la próxima vez. 

Por desgracia, no siempre es fácil encontrar la razón de un pan denso. Hay múltiples factores que pueden influir en la textura de tu pan.

He aquí algunas de las razones más comunes por las que tu pan es denso y pesado:

  • Tipo de harina incorrecto
  • Demasiada harina
  • No hay suficiente humedad
  • Tu cocina está demasiado caliente
  • Medidas inexactas
  • Amasado insuficiente o excesivo
  • Moldeado incorrecto
  • Cocción insuficiente
  • Sub-levado o sobre-levado
  • Levadura incorrecta o activación inadecuada
  • Marcar demasiado profundo
  • No dejar enfriar el pan

A continuación cubriremos todos estos errores comunes, así como las soluciones que te ayudarán a evitar un denso desastre en el futuro.

1. Tipo de harina incorrecto

La harina es el ingrediente principal en la elaboración del pan, y no es de extrañar que el uso de una variedad de harina equivocada pueda hacer que tu pan sea denso y pesado. 

Para hornear un pan ligero y esponjoso, tienes que utilizar una harina con alto contenido en proteínas. Si utilizas harina con bajo contenido en proteínas, acabarás con un pan denso.

La razón es que las variedades de harina con bajo contenido en proteínas no pueden formar una buena red de gluten, que es lo que hace que la masa sea elástica y el pan suave.

El contenido de proteínas en la harina difiere según el tipo. Antes de comprar harina para hacer pan en casa, asegúrate de comprobar la cantidad de proteínas que contiene.

Es importante que utilices harina con un contenido de proteínas de al menos el 10%. Lo ideal es utilizar variedades de harina con un contenido de proteínas de hasta el 13%. 

Ten en cuenta que el contenido en proteínas de una misma variedad de harina puede variar de una marca a otra. Siempre es bueno utilizar la harina de la marca mencionada en la receta que estás siguiendo.

Si la marca no se menciona en la receta, asegúrate de comprobar el contenido de proteínas necesario para el tipo de pan que vas a hornear. 

En cualquier caso, puede ser un proceso de prueba y error hasta que descubras cómo trabajar con la marca de harina específica que estás utilizando. 

2. Demasiada harina 

Incluso si utilizas la variedad de harina adecuada pero añades demasiada, tu pan saldrá demasiado denso y pesado. 

Añadir demasiada harina a la mezcla es un error común, especialmente para los principiantes que no saben muy bien cómo debe ser la masa del pan.

La masa debe ser suave y estar ligeramente pegajosa cuando termines de mezclar los ingredientes secos con los líquidos.

Una vez que los ingredientes se hayan mezclado y sientas que la masa está demasiado pegajosa, no te apresures a añadirle más harina. Transfiere la masa a la zona de amasado y empieza a amasar.

A medida que vayas amasando, la masa perderá parte de su pegajosidad. Debes añadir harina a la masa sólo cuando esté tan pegajosa que no haya forma de amasarla. 

Si tu masa no deja de pegarse hagas lo que hagas, consulta nuestro artículo sobre cómo arreglar la masa pegajosa.

3. No hay suficiente humedad

En algunos casos, puedes pensar que has añadido demasiada harina, pero el verdadero problema podría ser la falta de humedad. Si añades a la harina menos agua de la necesaria, el resultado es una masa densa y seca. 

El problema de la masa seca, ya sea por exceso de harina o por falta de agua, es que la levadura no puede desarrollarse y hacer su magia.

Si te cuesta conseguir la textura adecuada para la masa, debes saber que puede llevarte tiempo y unas cuantas experiencias fallidas hasta que aprendas lo que necesita tu drecha específica para alcanzar la textura perfecta. 

4. Tu cocina está demasiado caliente 

Si eres nuevo en la elaboración de pan, te sorprenderá saber que la temperatura de tu cocina desempeña un papel importante en la textura de tu pan. 

Si hace demasiado calor en tu cocina, el pan puede salir demasiado denso después de la fermentación. Esto se debe a que la levadura fermenta mucho más rápido cuando hace calor en la habitación. Esto hace que la masa suba al máximo y luego se colapse. 

Por otro lado, si hace frío en la habitación donde has puesto la masa a fermentar, la levadura simplemente no fermentará o lo hará demasiado poco. La falta de fermentación y de gas que hace que la masa se airee da como resultado un pan denso y pesado.

En estos casos, tienes que dejar que la masa fermente durante más tiempo o trasladarla a una habitación donde haga más calor. 

5. Medidas inexactas

¿Has pensado alguna vez que utilizar tazas de medir en lugar de una balanza puede ser la razón por la que tu pan es denso y pesado? Te recomendamos que utilices una balanza en lugar de tazas medidoras. Una balanza te permite medir todos los ingredientes con precisión. 

Con las tazas medidoras, nunca sabes qué cantidad de ingredientes necesarios hay realmente en la taza. Por ejemplo, al medir la harina con una taza, nunca sabes si la harina que contiene es densa.

Te arriesgas a obtener una masa más densa de lo esperado con la receta que estás siguiendo. Si utilizas una balanza, estarás un paso más cerca de obtener resultados consistentes en la repostería. Nos encanta esta báscula de alimentos increíblemente precisa para todas nuestras necesidades de horneado.

6. Amasado insuficiente o excesivo 

Algunas personas consideran que el proceso de amasar la masa es demasiado agotador. Sin embargo, el amasado es uno de los pasos más importantes del proceso de horneado del pan. Una masa mal amasada da lugar a un pan de mala calidad. 

Debes amasar la masa para favorecer el proceso de desarrollo del gluten. Además, el amasado aumenta la temperatura de la masa, lo que hace que la levadura fermente más rápidamente.

La levadura consume el azúcar de la harina y libera gases. Estos gases hacen que el pan se airee y sea menos denso. 

En general, puedes tardar entre 10 y 20 minutos en amasar la masa de pan. Si eres novato en la elaboración de pan, puede que tus manos se cansen a los pocos minutos de empezar a amasar.

Si esto ocurre, tómate un breve descanso y continúa amasando cuando alcances la consistencia deseada de la masa. 

Puede que veas a profesionales amasando la masa con batidoras y pienses que tú también puedes hacerlo en casa. Sin embargo, amasar la masa con una batidora con éxito sólo es posible con un equipo profesional.

Una batidora de mano estándar o una batidora de pie para uso doméstico no sirven para amasar la masa de pan. En su lugar, puedes utilizar una batidora de masa danesa, fabricada específicamente para facilitar el proceso de amasar y mezclar la masa a mano.

¿Pero cómo sabes que has amasado la masa el tiempo suficiente? Es fácil. Los panaderos experimentados han ideado una técnica fácil llamada la prueba del cristal.

Consiste en coger un pequeño trozo de masa y estirarlo con los pulgares y los dos primeros dedos. La masa debe estirarse sin desgarrarse hasta que veas la luz a través de ella. 

Si tu masa pasa esta prueba, entonces está lista para la subida final, la fase de fermentación. 

Es mejor tomarse el tiempo necesario y amasar la masa a mano para conseguir un pan esponjoso, pero amasar en exceso también puede ser un gran problema, ya que hace que la masa se vuelva rígida y pierda su elasticidad. 

Amasa tu pan sólo el tiempo suficiente para que pase la prueba del cristal.

7. Moldeado incorrecto

No te limites a moldear la masa en forma de bola y hornearla. Tómate tu tiempo para moldear la bola correctamente, ya que el resultado será un pan menos denso. 

Moldea la masa con la forma deseada antes de la subida final, asegurándote de crear suficiente tensión al doblarla.

Al meter la masa en el centro, creas tensión en el parámetro exterior del pan. Esto hace que el pan suba y se airee. 

Una masa mal formada no subirá y, en cambio, se convertirá en una barra de pan pesada. 

8. Horneado insuficiente 

El pan puede salir demasiado denso si lo horneas de menos. Aunque todas las recetas de pan te dirán cuánto tiempo tienes que hornear el pan, tu horno es el que realmente decide el tiempo de cocción. 

Para comprobar si el pan está totalmente cocido o no, utiliza un termómetro alimentario. Nosotros utilizamos éste para obtener una precisión instantánea. La temperatura interna de un pan bien cocido es de 190-210°F.

Si no tienes un termómetro, saca el pan del horno y golpea el fondo. Si suena hueco, el pan está bien cocido. 

9. Levantamiento insuficiente o excesivo

La masa puede quedar aireada y esponjosa sólo cuando ha tenido suficiente tiempo para subir. La prueba final del pan es especialmente importante; se recomienda utilizar una cesta de fermentación para la subida final para obtener una masa bien desarrollada. 

Normalmente, la masa sube dos veces para conseguir un pan perfecto, pero puedes incluso subir el pan 3 veces o más.

Ni la masa poco fermentada ni la demasiado fermentada son ligeras y aireadas. Para comprobar si tu masa ha subido lo suficiente y puede entrar en el horno, haz la prueba del pinchazo

Pincha la masa con el dedo y observa lo que ocurre. Si la masa vuelve rápidamente a su forma inicial, necesita más tiempo para subir.

Si se recupera lentamente, entonces tu pan está bien fermentado y está listo para entrar en el horno. Si la masa no vuelve a subir, es que la has impermeabilizado en exceso. 

10. Levadura incorrecta o activación inadecuada 

Para que el pan salga suave y esponjoso, tienes que asegurarte de que la levadura fermenta correctamente. No sólo la temperatura de tu cocina afecta a la activación de la levadura. 

También tienes que añadir la levadura al agua caliente para que funcione. El agua caliente (más de 110 °F) matará la levadura, mientras que el agua fría simplemente no la activará. La temperatura del agua a la que añades la levadura debe ser de unos 100 °F. 

Además de la temperatura del agua, debes prestar atención a la fecha del envase de la levadura. Si la levadura está caducada y no está activa, no importa en qué la añadas, nunca conseguirás un pan esponjoso. 

También tendrás que asegurarte de que utilizas la levadura correcta y de que no usas levadura de vino o de cerveza, que podría dar lugar a un pan plano, denso y amargo.

11. Marcar demasiado profundo

El rayado parece ser el paso más fácil en el proceso de horneado del pan: basta con hacer unos cortes en el pan antes de hornearlo. Algunas personas incluso piensan que la única razón para marcar el pan es darle un aspecto bonito después de hornearlo.

Pero la verdad es que el rayado es más importante de lo que crees. Si marcas el pan demasiado profundamente o te dejas llevar y haces demasiados cortes en él, la masa perderá el gas acumulado en ella. Así, acabarás con un pan denso y pesado. 

Para que el pan sea más esponjoso, márcalo en cuanto termine el proceso de fermentación. Haz unos cuantos cortes en la capa superior de la masa y métela rápidamente en el horno.

Haciendo esto evitarás que la masa explote en el horno y libere todos los gases acumulados en ella. 

12. No dejar enfriar el pan 

Cuando tu pan recién horneado sale por fin del horno, puedes tener la tentación de cortarlo inmediatamente y probarlo. Pero tienes que dejar que el pan se enfríe antes de cortarlo. Además, tienes que enfriarlo adecuadamente para evitar que el pan sea denso y masticable. 

Una vez que saques el pan del horno, déjalo enfriar sin cubrirlo con una toalla. A medida que el pan se enfría, el exceso de humedad se escapa de él, dando como resultado un pan suave y esponjoso.

Si cubres el pan con una toalla mientras se enfría, atrapas la humedad en su interior. Esto hace que el pan sea denso y pesado. 

Enfriar bien el pan es lo único que puedes hacer para mejorar la textura de tu pan después de haberlo horneado.

¿Por qué mi pan es masticable?

Además de ser denso, el pan puede salir muy chicloso. Una de las principales razones de que la masa esté chiclosa es el uso de una harina que contiene una cantidad muy elevada de proteínas. 

Ya hemos mencionado en el artículo que se recomienda utilizar una harina que contenga entre un 11 y un 13% de proteínas. Pero utilizar una harina con un contenido de proteínas demasiado alto puede dar lugar a una masa chiclosa.

El pan chicloso era lo que nuestros antepasados horneaban y amaban, así que no es el fin del mundo, pero ahora que hay muchas variedades de harina disponibles, es mucho más agradable comer un pan ligero y esponjoso si puedes hacerlo.

Cómo arreglar el pan masticable 

Hay dos maneras de hacer que tu pan sea menos chicloso. En primer lugar, puedes utilizar una harina diferente con menor contenido en proteínas. También puedes añadir un poco de harina baja en proteínas para equilibrar la textura. 

La harina común o de uso general, un elemento básico en todas las cocinas, puede salvar fácilmente el día y hacer que el pan sea menos gomoso si se añade a la masa en combinación con harina de alto contenido proteico. 

Otra cosa que puedes hacer para que el pan no salga chicloso es añadirle algún tipo de grasa.

Puedes encontrar numerosas recetas de pan que requieren huevos, leche y otros ingredientes que contienen grasa y pueden mejorar la textura de tu masa. 

Otros errores en la elaboración del pan

Para tu comodidad, hemos encontrado un vídeo útil que explica algunos de los errores más comunes que cometen los panaderos para que puedas perfeccionar tu proceso y hacer un pan deliciosamente esponjoso cada vez.

Esperamos que esta guía te haya sido útil en tu viaje de elaboración de pan. Cuéntanos cómo te ha ido en tu próximo intento, y no te olvides de consultar nuestro artículo para evitar la corteza dura del pan.

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